Plan de ordenamiento territorial
Después, sigue una lista larga: la Ley 46 de 1988, el decreto 4147 del 3 de noviembre de 2011, la ley 1523 del 24 de abril de 2012, el Decreto 2672 del 20 de noviembre de 2013, el 1974 del 11 de septiembre de 2013, y el más reciente, el 1807 de 2014, que establece la inclusión de la gestión del riesgo en los *planes de ordenamiento territorial (POT)*.
Luego de 11 años de un fallo del Ministerio de Medio Ambiente, que rescata las 1.554 hectáreas, todavía aparecen como un área negra en el *Plan de Ordenamiento Territorial (POT)* de la ciudad.
Con el objetivo de consolidar el *POT* de Bogotá, en 1999 empezó el proceso de concepción de la zona de conservación, que luego de ser debatida por el Ministerio de Medio Ambiente, dio origen a la expedición de las resoluciones 475 y 621 de 2000, en las que se plasma la orden de declarar la zona como reserva forestal.
El director cuestionó la aplicación de las normas establecidas para la construcción en las regiones, como los *Planes de Ordenamiento Territorial (POT)*, herramientas concebidas para integrar la planificación física, socioeconómica y ambiental, de la mano con el avance urbanístico de las regiones: “A veces se cree que las acciones están hechas, pero en muchas ocasiones todo queda en la teoría y no en la práctica”.
Con base en estos estudios, ya es posible empezar a establecer dentro de los *Planes de Ordenamiento Territorial (POT)* un uso más racional del suelo y adelantar programas definidos para cada caso.
La primera es que el nuevo *Plan de Ordenamiento Territorial (POT)* incorpore de manera adecuada la movilidad.
Las oficinas de planeación municipal y departamental deben estar atentas cuando se revisen los *POT* y EOT, con el fin de incluir actividades y acciones que permitan paliar la falta del líquido vital.
El desarrollo del Pomca está a cargo del área metropolitana Cornare y Corantioquia, en asocio con la Universidad Nacional de Colombia a través de su Facultad de Minas. Constituye un determinante ambiental para ser acogido por los municipios empeñados en modificar los *Planes de Ordenamiento Territorial (POT)*.
“Allí se pueden trabajar plusvalías, valorizaciones, cesión de derechos. Si vamos a pensar, en este momento, en generar ingresos para la gente pobre sería en el marco de la discusión del *POT*, no mediante una reforma tributaria autónoma”, agregó Baena.
En relación con la propuesta de Jorge Iván González, el concejal Carlos Alberto Baena, del movimiento Mira, aseguró que se puede trabajar aprovechando la revisión que se le está haciendo al *Plan de Ordenamiento Territorial (POT)*, que incluye temas como la construcción del metro, valorizaciones, usos del suelo y redensificación de la ciudad.
Exactamente dentro de un año, el alcalde Enrique Peñalosa tiene previsto presentar el nuevo *Plan de Ordenamiento Territorial (POT)* al Concejo de Bogotá.
Andrés Ortiz, el próximo Secretario de Planeación, anunció que el nuevo *Plan de Ordenamiento Territorial (POT)* para Bogotá deberá estar listo antes de finalizar la administración de Peñalosa que inicia el 1 de enero de 2016.
También indicó que el proyecto viola el artículo 209 y su parágrafo del *Plan de Ordenamiento Territorial POT*, que implementa el cobro de tasa por congestión en zonas especiales donde se registre dicha situación que afecte la movilidad, pero no en toda la ciudad.
Cuando fue aprobado el *POT* en 1999, quedó incluido el artículo 317, en el cual se habla de la creación de un Fondo Municipal de Espacio Público, el que sería un instrumento financiero que recibiría los dineros producto del pago de las obligaciones urbanísticas por concepto de zonas verdes públicas y equipamentos colectivos cuando se trate tratamientos de consolidación.
Alma Mater, Colombia, 2006, Ed. 545
También resalta que el proyecto pretendía entregar soluciones habitacionales gratuitas en los mismos lugares donde el *Plan de Ordenamiento Territorial (POT)* había limitado los desarrollos, debido a condiciones de riesgo por deslizamiento.
En el año 2003, entró en vigencia el Decreto 1180, que autorizó el desarrollo sin licenciamiento de proyectos asentados en donde estuviera en marcha un *plan de ordenamiento territorial (POT)*.
La ausencia de un planteamiento que comprenda la escala y la complejidad que Bogotá ha construido en todos los ámbitos –y la significación que ellas tienen para el futuro, como continente de la existencia individual y colectiva– es lo que más inquieta del debate actual en la revisión del *Plan de Ordenamiento Territorial (POT)*.
De hecho, no existe mayor información frente a este peligro, como se evidencia en el *Plan de Ordenamiento Territorial (POT)*, que afirma: “No se cuenta con un inventario de las distintas tipologías que componen los barrios, no se conoce el estado de las redes eléctricas, los mecanismos de cocción (medios que utilizan los habitantes para preparar alimentos), la capacidad de combustión de los materiales, entre otros”.
El actual *POT* muestra amenazas relacionadas con la topografía de la ciudad (altas pendientes que pueden provocar derrumbes y deslizamientos), el clima (prevalencia de lluvias) y las probabilidades de un sismo.
El ajuste del *Plan de Ordenamiento Territorial (POT)*, reallizado en agosto del 2010, en el que se proyecta construir una vía panorámica que conecta el casco urbano de La Calera (cerros occidentales) con Bogotá (carrera séptima con calle 153), está destruyendo los ecosistemas.